El amo (Jotadé 2): nuevo thriller de Santiago Díaz- Novela negra.

Él lleva más de veinte años secuestrándolas.
Ninguna de ellas ha regresado.
Hasta ahora.

Vengo con una reseña (o más bien, una opinión) breve de El amo y sin spoilers, porque últimamente el tiempo no da para mucho más. Me paso el día leyendo historias de otros y dejando las mías en pausa, pero esta no la iba a pasar por alto. Y tú, sinceramente, tampoco deberías hacerlo si estas buscando algo bueno en novela negra. Estas avisado.

A Santiago Díaz, que seguro que me lee, solo le pido una cosa: que no deje de escribir. Lo que sea. Pero que siga por aquí.

Una fría mañana de invierno el cadáver de una adolescente aparece en una parada de autobús del extrarradio madrileño. El equipo del inspector Iván Moreno y del subinspector Jotadé Cortés, el único policía gitano de su comisaría, descubre que se trata de una joven desaparecida misteriosamente años atrás y que ha sido asesinada tras dar a luz. Es la última de una larga lista de secuestradas a las que han matado justo después de ser madres.

Jotadé tiene que enfrentarse a este nuevo caso mientras atraviesa una crisis con Lola, su pareja, e intenta al mismo tiempo ayudar a Lucía, que lidia con un nuevo y turbio incidente en el centro de menores donde ahora reside. Cuando otra chica desaparece, Jotadé tendrá que dejarse guiar por su extraordinaria intuición y mirar en su entorno más cercano, donde desde hace años se esconde una verdad terrible.

Hay segundas partes que no buscan continuar una historia, sino comprobar cuánto puede estirarse sin perder la forma. El amo (Jotadé 2) pertenece claramente a ese territorio: el de las novelas que ya no necesitan presentarse, porque llegan respaldadas por una primera entrega que ha dejado el ruido que merece.

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Las primeras 50 páginas no las leí de forma consciente; simplemente me encontré dentro de la historia, sostenida por un tono que te arrastra sin darte demasiadas opciones. Suena a frase hecha, pero en este caso ha sido exactamente así. Durante ese rato, breve pero intenso, todo lo demás se quedó en pausa. Santiago Díaz trabaja aquí desde una lógica muy reconocible en el thriller contemporáneo: ritmo sostenido, tensión bien medida y esa capacidad de no soltarte cuando ya estás dentro. Y esto, hoy en día, es muy dificil; lo experimento a diario.

Con Jotadé ya no hay efecto sorpresa, y casi mejor así. Aquí no se presenta, se arrastra. Lo conocemos lo suficiente como para ver por dónde se rompe, y en esta segunda parte se le nota más. No hay nada heroico en cómo aguanta, ni falta que hace. Lo que hay es desgaste, y una forma de seguir que no es bonita, pero sí muy real.

La novela se apoya más en ese recorrido emocional que en la sorpresa de la trama. Eso la hace intensa, a veces incluso más de lo necesario. No busca la contención ni la sutileza, y tampoco parece interesarle demasiado. Su apuesta es mantener el pulso incluso cuando el equilibrio se pierde un poco por el camino

En redes, sobre todo en Instagram, se repite mucho la palabra “adictivo”. Y lo es, en el sentido más literal: te mantiene dentro aunque no estés todo el tiempo cómoda. Pero reducirlo a eso sería quedarse corto. Debajo del ritmo hay un personaje que no encaja en ningún sitio, ni en el sistema ni en su propia historia.

El amo no es precisamente un libro contenido. Más bien va a lo suyo, sin freno, como si pararse un poco fuera perder fuerza. Y eso tiene dos caras. Funciona, porque te mete dentro y no te suelta, pero también puede agotar. Donde otros recortarían, aquí se alarga; donde otros cerrarían, aquí se vuelve a insistir otra vez.

Santiago Diaz, para mí, se consolida con uno de los mejores narradores de novela negra.


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