El último caso de Unamuno: Salamanca, conciencia y memoria.
El último caso de Unamuno se presenta como la continuación natural de El primer caso de Unamuno, novela en la que Luis García Jambrina construyó con rigor y profundidad a un Miguel de Unamuno investigador, incómodo y lúcido, ya entonces atrapado entre la razón y la violencia de su tiempo. Esta segunda entrega retoma ese hilo narrativo y moral desde una Salamanca que no es solo escenario, sino raíz: ciudad de piedra dorada y pensamiento antiguo, hermosa y contradictoria, cuna de saber y memoria, ciudad a la que pertenezco, a la que quien escribe vuelve siempre con una mezcla de orgullo, pertenencia y desasosiego, consciente de que en sus calles también se libraron batallas invisibles.
Hay libros que nacen anclados a una ciudad concreta, no como simple decorado, sino como sustancia moral y simbólica. El último caso de Unamuno, de Luis García Jambrina, pertenece a esa estirpe. Su publicación, prevista para el 22 de enero de 2026 por Alfaguara, recupera a Miguel de Unamuno en uno de los momentos más complejos de su vida y, a la vez, de la historia española, con Salamanca como epicentro de una tragedia política, intelectual y humana.
Unamuno no puede entenderse sin Salamanca. Llegó a la ciudad en 1891 para ocupar la cátedra de Lengua Griega en su Universidad, y desde entonces su figura quedó indisolublemente unida a sus aulas, sus claustros y sus calles. Fue rector en tres ocasiones, caminó incansablemente entre la Universidad, la Plaza Mayor y su casa de la calle Bordadores, y convirtió la ciudad en un espacio de pensamiento, duda y confrontación moral. Salamanca fue para Unamuno refugio y destierro, hogar intelectual y prisión simbólica.
La novela de Jambrina se sitúa en el otoño de 1936, cuando la ciudad ya ha sido tomada por el ejército sublevado. Salamanca se convierte entonces en capital administrativa del nuevo poder, un lugar aparentemente sereno que esconde una atmósfera de vigilancia, miedo y silencios impuestos. En ese contexto, Unamuno investiga el supuesto suicidio de un catedrático de Derecho, un episodio que funciona como detonante narrativo y como metáfora de un país que empieza a maquillarse de normalidad mientras se descompone por dentro.
Pocos meses después, el propio Unamuno muere de manera repentina. Su desaparición, lejos de cerrar el relato, lo abre. Teresa Maragall, anarquista y amor persistente del escritor, y Manuel Rivera, abogado y antiguo colaborador en las pesquisas del rector, retoman una investigación que ya no busca solo esclarecer una muerte concreta, sino desentrañar un entramado de mentiras, manipulaciones y verdades incómodas. En una ciudad ocupada por militares y miles de fascistas, donde la palabra ha dejado de ser libre, investigar se convierte en un acto de resistencia.
Jambrina construye una novela donde el misterio convive con la filosofía política y la reflexión histórica. El Unamuno que aparece en estas páginas no es una estatua ni un icono académico: es un hombre que duda, que ama, que se contradice y que observa con lucidez el derrumbe moral de su tiempo. Salamanca, con su piedra dorada y su prestigio universitario, actúa como un espejo cruel: bajo la apariencia de tradición y cultura, se revela como uno de los escenarios clave de los primeros engranajes del franquismo.
La ciudad adquiere así un valor simbólico de primer orden. Sus calles, sus edificios universitarios y su vida intelectual se convierten en testigos mudos de una violencia que no siempre necesita sangre visible para imponerse. La novela desmonta, pieza a pieza, uno de los grandes rompecabezas de la dictadura: el de la construcción del relato oficial y la eliminación de las voces disidentes, incluso cuando esas voces pertenecen a figuras tan reconocidas como la de Unamuno.
El último caso de Unamuno es, en definitiva, una novela de gran ambición literaria e histórica. Una obra que dialoga con la memoria, cuestiona los relatos heredados y devuelve a Salamanca su condición de espacio conflictivo, lleno de claroscuros, donde la cultura y el poder chocaron de forma irreversible. Luis García Jambrina confirma aquí su maestría al entrelazar investigación, pensamiento y tragedia política, ofreciendo al lector una mirada compleja y profundamente literaria sobre uno de los momentos más decisivos del siglo XX español.
«Una lectura exigente, sobria y necesaria, que invita a regresar a Unamuno no como mito, sino como conciencia incómoda, y a Salamanca no solo como ciudad monumental, sino como escenario vivo de la historia.»
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Luis García Jambrina (Zamora, 1960) es doctor en Filología Hispánica, profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca, director de la revista Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno y director de los Encuentros de Escritores y Críticos de las Letras Españolas en Verines desde 1999, año en que recibió el Premio Fray Luis de León de Ensayo. Como novelista, se dio a conocer con El manuscrito de piedra (publicada en 2008 en Alfaguara), que fue galardonada con el prestigioso Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, ha tenido más de cuarenta ediciones y se ha traducido a varias lenguas. Esta obra marcó el inicio de una exitosa serie protagonizada por Fernando de Rojas como pesquisidor, de la que forman parte otras seis novelas. También ha publicado En tierra de lobos (2013), La sombra de otro (2014), Así en la guerra como en la paz (2023) y el libro de relatos Muertos S. A. (2021). Junto a Manuel Menchón es autor del ensayo La doble muerte de Unamuno (2021). Tras El primer caso de Unamuno (Alfaguara, 2024), El último caso de Unamuno es la segunda entrega de la serie, y en ella el célebre escritor y filósofo investiga, de algún modo, su propia muerte.

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