He terminado la lectura de Maestra y confieso que no sé ni por dónde empezar. Después de pausar unos días el blog, decidí retomar una de mis lecturas pendientes. Había leído opiniones muy diversas sobre esta novela, tanto positivas como negativas. En más de una ocasión estuve a punto de dejarla en la estantería y olvidarme de ella, pero como no me gusta juzgar sin conocer, opté por leerla completa… o mejor dicho, tragármela entera.
Judith, la protagonista, es una mujer carismática, fuerte y con una personalidad marcada. Tras perder su trabajo en una prestigiosa casa de subastas, empieza a trabajar en un local nocturno donde, además de un buen sueldo, recibe comisiones por conseguir que los clientes —en su mayoría hombres— consuman las bebidas más caras. Su vida da un giro cuando conoce de forma más íntima a un hombre y decide viajar con él y con su amiga Leane. Lo que parecía una aventura excitante termina en un desenlace rápido y, a mi gusto, demasiado previsible.
El libro está dividido en cuatro partes. En la tercera, la autora introduce una gran cantidad de información sobre arte y el mundo de las subastas. Aunque se nota la exhaustiva documentación, muchos de esos datos no aportan nada a la trama y acaban resultando excesivos, como si quisiera volcar todo lo que había investigado a costa del ritmo narrativo.
En cuanto al thriller que esperaba encontrar, lo cierto es que no lo he sentido como tal. La historia no mantiene el suspense suficiente como para catalogarla dentro del género. Más bien se acerca a un relato con un fuerte componente erótico, aunque no siempre bien integrado. De hecho, las escenas de sexo recurren a un lenguaje demasiado vulgar que rompe el tono y me ha parecido innecesario.
En el lado positivo, la novela está bien escrita y el carácter oscuro, incluso ruin, de Judith está bien perfilado. Reconozco que al principio me enganchó con fuerza, pero a medida que avanzaban los capítulos fui perdiendo interés y la lectura se me hizo cada vez más cuesta arriba. La protagonista, además, me resultó inverosímil: empieza como una mujer aparentemente consecuente, pero en cuanto surge el conflicto su personalidad cambia de forma radical, casi irreal, y eso me descolocó por completo.
En definitiva, Maestra no ha sido una lectura para mí. El título y la sinopsis prometían mucho más de lo que finalmente encontré. Aun así, no descarto darle otra oportunidad a la autora, porque no me gusta quedarme con este sabor de boca.
Muchos besos. 💋

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