Cuando a la brillante detective Larson se le asigna el misterioso caso de la desaparición de una joven universitaria, hará todo lo posible por seguir el rastro y descubrir qué ha sucedido. Para conseguirlo, Rebecca se verá obligada a cambiar de identidad y a trasladarse a la ciudad de Monterrey, en el estado de California. Con la ayuda de Jordan, el hermano de la desaparecida, logrará infiltrarse en Tentación, un selecto y clandestino club de intercambio donde la joven fue vista con vida por última vez. Pronto conocerá a Daniel Woods, el atractivo y seductor propietario del club y, a su vez, el único y principal sospechoso. Mentiras, secretos y juegos sexuales llevados al límite.

Reseña: Tentación — Thriller erótico con tintes de novela negra
Una de las cosas que más me gusta de este tipo de lecturas es que arrancan con tanta fuerza que resulta imposible parar de leer. Y me conozco: sé perfectamente en qué momento voy a quedarme pegada al libro. En este caso, cuando me di cuenta, ya estaba completamente enganchada. La historia se me hizo corta, aunque está muy bien construida. Me habría encantado que tuviera al menos unas doscientas páginas más, porque la autora logra presentar a los personajes de forma tan real que uno no quiere despedirse de ellos.
La detective Rebecca Larson se infiltra en Tentación, un club clandestino de intercambio en Monterrey, haciéndose pasar por Olivia Hamilton, una heredera millonaria con una cadena de hoteles en Europa. ¿Su objetivo? Descubrir pistas sobre el paradero de Deborah Myers, una estudiante de periodismo de California desaparecida en extrañas circunstancias.
Rebecca es una mujer con un cociente intelectual superior a la media y condecorada con la Mención Honorífica al Valor. Ningún caso se le resiste. Su carácter meticuloso y analítico la lleva a seguir cada pista hasta el extremo, aunque esta vez la investigación la pondrá frente a un entramado de mentiras, poder y deseo.
En una de las escenas iniciales, Larson examina las fotografías de Deborah Myers mientras sujeta entre los dientes un diminuto lápiz gastado que considera su amuleto. Extiende las instantáneas sobre la cama y murmura:
«Veamos qué me susurran tus facciones, Debbie… Porque me permites tutearte, ¿verdad?»
Con este gesto comienza un thriller erótico que alterna las voces de Rebecca Larson y Deborah Myers. Al principio pensé que estos cambios de narrador y de tiempo entorpecerían la lectura, pero tras los tres primeros capítulos todo fluyó con naturalidad. En poco tiempo estaba completamente inmersa en la investigación junto a la detective.
Pero el tiempo puede ser su peor aliado.
Las piezas empiezan a encajar cuando aparecen los personajes secundarios, entre ellos Jordan, el hermano de Deborah. Este hombre, que padece alexitimia —una condición que le impide conectar emocionalmente con los demás—, resulta crucial para la trama. Su comportamiento distante contrasta con la intensidad emocional de Rebecca, y el vínculo que se establece entre ambos se convierte en un punto clave del desarrollo.

Deja un comentario.